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sábado, 7 de diciembre de 2019

CRISPR/Cas9, una poderosa herramienta para los transgénicos

En el anterior post comentamos las diferentes técnicas convencionales de obtención de organismos transgénicos, aunque cada día se avanza más en la investigación y surgen nuevas técnicas revolucionarias sobre la modificación dirigida del genoma. Si bien lo hemos ido nombrando a lo largo de las publicaciones anteriores de este blog, hoy os hablaremos de la tecnología de edición génica CRISPR/Cas9, así como de su origen y aplicaciones en el campo de los alimentos transgénicos. 

¿Qué es CRISPR/Cas9 y de dónde surgió? 

La tecnología CRISPR/Cas9 es una novedosa herramienta molecular que se utiliza para modificar de una forma dirigida y específica regiones del genoma de las células. El nombre proviene de las siglas en inglés Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats, lo que en español sería “Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente interespaciadas”. La segunda parte del nombre (Cas9) está relacionado con un conjunto de proteínas encargadas de cortar el ADN (nucleasas), por lo que se les llamó CRISPR associated system, es decir, «sistema asociado a CRISPR». 

Ahora bien, esta tecnología surgió a partir del hecho observado en 1987 de que algunos microorganismos eran capaces de defenderse de algunas infecciones víricas. Se llegó a la conclusión de que estos microorganismos poseían unas enzimas (un tipo de proteínas) capaces de diferenciar entre el material genético propio y el del virus que las infectaba, destruyendo este último. Cuando se investigó más a fondo, se encontraron unas secuencias en su genoma muy repetidas que eran palindrómicas (que se leen igual al derecho que al revés) y que no poseían una función aparente. Estas repeticiones estaban separadas entre sí por unas secuencias que actuaban como “espaciadores”. Delante de todas estas secuencias había una región a la que se denominó “líder”. Por lo tanto, el nombre CRISPR hace referencia a estas secuencias palindrómicas repetidas y separadas regularmente. Además, muy cerca de esta construcción se encuentran los genes que codificaban las proteínas Cas. Esta disposición se puede apreciar en la siguiente imagen, que muestra las secuencias CRISPR y Cas de la bacteria Escherichia coli.
La relación de esta construcción con la resistencia a virus reside en que los espaciadores que separan las secuencias palindrómicas son fragmentos de ADN de anteriores virus que intentaron infectar al microorganismo. Cuando las secuencias CRISPR son transcritas a ARN, las proteínas Cas cercanas las cortan y se asocian a uno de los fragmentos. En el caso de que un virus infecte de nuevo al microorganismo, los complejos formados por Cas y el ARN son capaces de reconocer el ADN viral por complementariedad (el ADN viral se “pega” al ARN). El resultado de esta interacción es la inactivación y posterior degradación del material genético exógeno. La célula es capaz incluso de
incorporar alguno de los fragmentos del ADN del virus como un nuevo espaciador, por lo que la inactivación futura de ese mismo virus será más efectiva tanto para el microorganismo como para su descendencia. Es como si fuera un sistema inmune propio de la célula que se adapta y recuerda infecciones pasadas.

No fue hasta el año 2012 en el que se presentaron evidencias de que esta característica biológica podía convertirse en una herramienta molecular de utilidad en el laboratorio.

¿Cómo funciona? 

La bondad de esta técnica es que se puede sustituir el espaciador por cualquier otra secuencia de interés, por lo que en lugar de cortar el ADN de un virus infectivo puede cortar en una región específica del genoma celular. Podemos diseñar una molécula de ARN (ARN guía) a conciencia para que sea complementaria a una secuencia del ADN celular, la cual una vez en el interior del núcleo sea capaz de asociarse con la nucleasa Cas9. El complejo Cas9/ARN guía encontrará y reconocerá la secuencia de ADN propio, momento en el que realiza un corte en ambas cadenas.


Ahora bien, la célula se da cuenta de que el ADN ha sufrido un corte e intenta repararlo, por medio de uno de los siguientes mecanismos de reparación: 

  • Unión de extremos no homólogos (NHEJ). La célula intenta reparar la ruptura añadiendo o quitando nucleótidos de una de las cadenas en ambos extremos hasta que las cadenas sean compatibles en algún punto y se unan, ya que necesita un molde en el que apoyarse. Una vez que se emparejan, la maquinaria celular es capaz de repararlas y unirlas. Durante este proceso se generan inserciones o deleciones de unos pocos nucleótidos (indel), por lo que si afecta a un gen es muy probable que altere su expresión o que directamente deje de ser funcional. 
  • Reparación directa por homología (HDR). En este caso, la ruptura de las cadenas se soluciona utilizando un fragmento de ADN donante que sea complementario a ambos extremos. La célula reconoce esta interacción y reemplaza la región dañada por la molécula donante.

¿Para qué sirve? 

Las aplicaciones de esta tecnología son casi inimaginables, ya que permite alterar, editar o corregir el genoma de cualquier célula de una manera rápida, fácil, barata y con mucha precisión. Hemos visto que según se repare el corte por un mecanismo u otro se dan diferentes resultados. 

Los indels producidos por la NHEJ pueden ser utilizados para estudiar la función de los genes al crear modelos celulares o animales, ya que su inactivación permite ver los efectos que tenía el gen en el organismo cuando era funcional. Del mismo modo, puede utilizarse para inactivar genes defectuosos de las células que tengan efectos perjudiciales en el organismo. 

Si se usa esta técnica junto con la adición de cadenas de ADN ajenas, es posible sustituir secuencias de ADN del genoma por otras que nos interesen. Dado que durante la HDR se utiliza un fragmento de ADN donante, es posible diseñar secuencias de ADN “a la carta” para que sean complementarias con la zona que va a ser cortada y que además incorporen secuencias específicas. 

Estas nuevas secuencias incorporadas al genoma podrían curar enfermedades genéticas al incorporar la versión funcional de un gen, aunque también pueden utilizarse secuencias que expresen genes con funciones adicionales a los que tenía el organismo. Es aquí donde entran en juego los alimentos transgénicos, ya que esta tecnología permite incorporar al genoma secuencias de ADN procedentes de otras especies para dotar de nuevas capacidades a los organismos modificados. CRISPR/Cas9 ha sido probada en muchos cultivos y está dando muy buenos resultados, ya sea aumentando los rendimientos de los cultivos de arroz o modificando el color de las zanahorias. Ya no solo alimentos, sino que los seres vivos modificados por CRISPR/Cas9 serían capaces de producir otras muchas sustancias de gran importancia para sociedad de un forma ecológica y sostenible: biocombustibles, materiales y químicos, medicamentos, etc.

Una de las noticias más actuales con más repercusión sobre el CRISPR/Cas9 ha sido la de He Jiankui, un investigador chino que aseguró haber creado los primeros bebes usando la herramienta de edición genética CRISPR, para que los niños sean inmunes al virus del VIH, la viruela y el cólera. Sin embargo, esta noticia se ha topado con el rechazo unánime de toda la comunidad científica, ya que no está permitida la manipulación genética de embriones humanos.

Francisco Mojica, el padre de CRISPR 

El descubrimiento de las secuencias repetidas responsables de la inmunidad adaptativa de los microorganimos fue obra de Francisco Mojica, profesor del departamento de Fisiología, Genética y Microbiología de la Universidad de Alicante (España). Mojica trabajó en los años 90 con estas secuencias y las bautizó como CRISPR, pero fueron las investigadoras Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudn las que en 2012 utilizaron este descubrimiento para llevar a cabo la tecnología de edición genética de cualquier ser vivo.

A pesar de este gran descubrimiento, no le ha sido concedido el Premio Nobel de Medicina. No obstante, ha recibido otros galardones de gran importancia en el mundo científico, destacando el Premio Albany de medicina en Estados Unidos y el Plus Alliance a la Innovación Global, incluyendo el de ser nombrado hijo predilecto de su ciudad natal, Elche. El motivo por el que no se le ha concedido todavía el Premio Nobel podría residir en los riesgos de esta tecnología. La técnica de edición genética CRISPR/Cas9 es muy reciente, por lo que todavía debe investigarse más a fondo para perfeccionarla. 

Bibliografía

miércoles, 13 de noviembre de 2019

¿Qué son las proteínas?

Las proteínas están formadas por unas subunidades llamadas aminoácidos. Existen 20 tipos de aminoácidos en la naturaleza, todos tienen el mismo esqueleto (el que se ve en la imagen) y solamente se diferencian en la parte que se encuentra en la cadena lateral (R en la imagen).


Estos 20 aminoácidos son las piezas que forman todas nuestras proteínas y tienen distintas propiedades entre ellos.

Las proteínas se forman al leer el ARNm en unos complejos dentro de la célula que se llaman ribosomas, este proceso de lectura en el que se pasa la información de las bases nitrogenadas a aminoácidos se llama traducción.



En la traducción, se leen las bases nitrogenadas en tripletes (también llamados codones), por lo que hay más de un triplete para cada aminoácido, para hacer la traducción se utiliza el código genético, que nos indica que triplete nos da cada aminoácido.
En esta imagen, los tripletes se leen desde el centro hasta la zona externa.
Tras la traducción, las proteínas son un montón de aminoácidos unidos de manera lineal, pero esta tira de aminoácidos no es funcional, por lo que necesita adoptar un correcto plegamiento para tener una forma que sí tenga actividad.

Y ¿todo esto para qué? ¿Qué funciones tienen las proteínas?

Las proteínas son unas moléculas muy importantes en los organismos porque tienen una gran variedad de funciones:
  • Transporte: hay muchas proteínas involucradas en el transporte dentro del organismo como la mioglobina (encargada de transportar oxígeno), la albúmina (se encuentra en la sangre y transporta hormonas, fármacos, etc.), el canal de potasio (es una forma de comunicación de la célula con el medio extracelular, esencial para el buen funcionamiento celular), etc.
  • Regulación y señalización: muchas proteínas se encargan de regular otros procesos, como los factores de transcripción (que favorecen que se expresen otros genes en la célula), la insulina (que sirve como comunicación entre las células y regula el metabolismo de la glucosa), etc.; y también actúan como señalizadores como, por ejemplo, las inmunoglobulinas (que son las señales que usa el cuerpo para avisar de que hay agentes patógenos en el cuerpo).
  • Movimiento: también hay proteínas involucradas en el movimiento del organismo (la actina y la miosina son proteínas esenciales dentro de la contracción muscular) o dentro de la propia célula (los microtúbulos son importantes para el transporte dentro de la célula y en la división celular).
  • Catálisis: además existen unas proteínas con una característica muy especial: actividad catalítica, esto las convierte en enzimas y les permite hacer una gran variedad de reacciones y funciones dentro de las células. Encontramos funciones tan variadas como polimerasas de ADN (encargadas de generar nuevo ADN en la célula), pepsinas (enzimas que rompen otras proteínas), lisozimas (son el sistema digestivo de la célula, se encarga de romper las cosas que ya no son útiles o los restos de organismos patógenos), etc.
  • Estructura: también son muy importantes a nivel estructural ya que algunas proteínas forman el soporte sobre el que se asientan algunas células, como el colágeno de la piel (responsable de mantener la piel tersa) o las histonas (que son las responsables de empaquetar el ADN en un tamaño mucho menor del que ocuparía estirado), etc.
Por todo esto, las proteínas son muy importantes dentro del organismo ya que tienen una gran variedad de funciones, se obtienen por un proceso complejo y tienen una regulación muy cuidada, ya que una mala regulación de las proteínas puede llevar a desarrollar algunas enfermedades.

lunes, 11 de noviembre de 2019

¿Qué es el ARN?

El ARN o ácido ribonucleico es una molécula formada por la repetición de nucleótidos.
Estos nucleótidos presentan un esqueleto formado por una pentosa ("azúcar", en este caso la ribosa), un grupo fosfato que permite la unión de cada monómero con otros y una base nitrogenada (uracilo, adenina, citosina o guanina).

En la mayor parte de organismos, el ARN es la forma del ADN que podemos encontrar fuera del núcleo, es decir, es el responsable de transmitir el mensaje que codifica el ADN y hacer que se transforme en algo funcional.

Al ser un derivado del ADN tienen muchas cosas en común, aunque también hay cosas en las que se diferencian:

Existen varios tipos de ARN:

  • ARN mensajero (ARNm): se origina a partir de transcribir el ADN, contiene la información que se traducirá para producir proteínas.
  • ARN transferente (ARNt): tiene una estructura peculiar, existen tantos tipos como aminoácidos ya que son los responsables de guiar los aminoácidos hasta el ribosoma, donde se pasa de ARNm a proteína. Las estructuras que tiene en forma de bucle es para permitir las interacciones con el sistema de traducción del ARNm.

  • ARN ribosómico (ARNr): junto a proteínas ribosómicas, forma parte de los ribosomas, que son orgánulos dedicados a la síntesis de proteínas. 


Los tres tipos de ARN están involucrados en el proceso que va del ADN hasta las proteínas, su función es esencial para el correcto funcionamiento celular.

sábado, 9 de noviembre de 2019

¿Qué es el ADN?



El ADN o ácido desoxirribonucleico es una molécula polimérica, es decir, formada por la repetición de una unidad mínima denominada nucleótido.


Estos nucleótidos presentan un esqueleto formado por una pentosa ("azúcar", en este caso la desoxirribosa), un grupo fosfato que permite la unión de cada monómero con otros y una base nitrogenada.
Estas bases nitrogenadas, gracias a los grupos nitrógeno forman enlaces, permitiendo lo que se conoce como complementación de bases. Hay cuatro bases nitrogenadas, que complementan entre sí: adenina (A) con timina (T) y guanina (G) con citosina (C).

Gracias a esta complementación, la molécula de ADN está formada por dos hebras, enrolladas de forma  dextrógira (hacia la derecha) y plectonémica (con enrollamiento sobre sí mismo).

La secuencia de estas bases en el ADN forma los genes gracias a una codificación en tripletes, de tres en tres  bases cada uno. El ADN contiene la información genética, que son las indicaciones para formar cada organismo,  esto es lo que permite crear a todos los seres vivos.

El ADN se encuentra en el interior de nuestras células y todas las células contienen la misma información genética, menos las de los órganos reproductores, pero ¿son iguales las células del cerebro a las del músculo?

A pesar de contener la misma información genética, cada célula tiene una función especializada por lo que solo necesita expresar una parte específica de las instrucciones (genes) que poseen todas las células.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Introducción a los transgénicos

La base de los transgénicos: el material genético
(Los conceptos subrayados serán detallados en futuras publicaciones de este Blog).

Organización celular del material genético
Para entender mejor qué son los transgénicos, hemos de comprender qué es el material genético. El material genético recoge la información genética de cualquier forma de vida orgánica. En la mayoría de los organismos, la molécula portadora de dicha información es el ácido desoxirribonucleico o ADN, aunque algunos virus utilizan ácido ribonucleico o ARN. La información genética recogida por el ADN se utiliza para la realización de las funciones vitales de las células, así como el desarrollo, crecimiento y diferenciación de los organismos más complejos. Esta información vital se transmite de generación en generación, conservándose siempre una gran parte de padres a hijos. Este material genético varía de unas especies a otras, permitiéndoles adaptarse a unas condiciones ambientales específicas, e incluso entre individuos de una misma especie, proporcionándoles características diferenciales únicas que dan lugar a la evolución de la especie.

Aunque la información se mantiene más o menos constante, el material genético no es totalmente invariable ya que se ve afectado por los agentes medioambientales y los procesos de recombinación celulares. Su diversificación puede ser debida a mutaciones o cambios de la secuencia del ADN, así como al fenómeno de apareamiento y recombinación de las moléculas de ADN.

Entonces, ¿Qué son los transgénicos?

Según la AECOSAN, los organismos modificados genéticamente  son aquellos cuyo material genético ha sido modificado de una manera que no se produce naturalmente en el apareamiento ni en la recombinación. Dentro de esta definición podemos destacar a los organismos transgénicos, que son aquellos a los que se les ha introducido material genético de forma exógena mediante distintas técnicas de Ingeniería Genética. Estas técnicas permiten dotar de una característica concreta deseada al organismo en cuestión. No debemos confundir los términos de organismo modificado genéticamente (OMG) y organismo transgénico, ya que todos los organismos transgénicos son OMG, pero no todos los OMG son transgénicos.

Muchos de los productos que se consumen son producidos por organismos transgénicos, véase:
  • Medicamentos como la insulina o somatostatina.
  • Alimentos con propiedades mejoradas, como el maíz Bt o el arroz dorado, e incluso algunos animales como el salmón AquAdvantage. 
  • Aditivos alimentarios, como el alginato usado en las gelatinas o las levaduras usadas en repostería. 
  • Levaduras y microorganismos usados en la elaboración de los productos fermentados, como la cerveza, el vino y el queso. 
Algunos ejemplos de organismos modificados genéticamente
Estos organismos han sido modificados para que adquieran nuevas características que no estaban presentes en la variedad original. Algunas de estas características son la resistencia a plagas o situaciones de estrés ambiental, la producción de sustancias con alto valor nutritivo, la reducción del tiempo de crecimiento o la síntesis de fármacos para el tratamiento de enfermedades, entre otras.

Por tanto, podemos tener claro que el fin último de los organismos transgénicos es el de aprovechar los procesos metabólicos de los seres vivos del planeta para obtener productos o servicios de una forma mucho más rentable y sostenible.