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domingo, 12 de enero de 2020

Analizando encuestas 2 ¿Cuánto se sabe realmente de los transgénicos?

Anteriormente, realizamos un post analizando las respuestas que nos distéis a las preguntas de la encuesta 1. En este post, analizaremos los resultados de la encuesta 2.
La encuesta 2 se abrió el día 13 de noviembre, y desde entonces hasta el día 10 de diciembre, se recibieron 245 respuestas. El número de respuestas es bastante menor al de la primera encuesta, pero es una población más que suficiente con la que trabajar.
ENCUESTA 2
La población tipo de esta encuesta fue la misma que para la anterior: jóvenes de entre 17 y 25 años. También destaca el porcentaje de población perteneciente al rango de edades de entre 41 y 60 años.


En cuanto a los estudios de los encuestados, la mayoría tenían o estaban cursando estudios universitarios, de entre los cuales la mitad tienen relación con el campo de las ciencias experimentales. 



Por otro lado, hasta un 62% de los encuestados nos afirmaron que leían de vez en cuando noticias de ámbito científico. La mayor fuente de lectura, como se ve en la segunda gráfica, proviene de la divulgación científica. Muy de cerca le siguen los artículos científicos y la prensa general. Las revistas especializadas son la fuente de lectura menos utilizada, probablemente al ser la fuente más difícil de acceder.
A continuación, se presenta una pregunta clave: se preguntó a los encuestados su opinión sobre los transgénicos. Un 53% opina que estos son buenos, frente al 9,5% que opina que son malos y un 34,3% que dice necesitar más información. Esto implica que 1/3 de nuestra población no está bien informada sobre el tema.

Sobre la pregunta anterior, se realizaron unos desgloses para poder relacionar la opinión sobre los transgénicos con (1) la edad del encuestado, (2) los estudios del encuestado y (3) la fuente de lectura del encuestado que lee. Se puede ver como, conforme aumenta la edad del encuestado, menos clara se tiene la percepción sobre los transgénicos y más aumenta la visión negativa sobre ellos. También se observa que, a mayor nivel de estudios, mayor es la aceptación de los transgénicos frente a la falta de información. Por último, la conclusión que se puede sacar del tercer desglose es que la gente que lee está informada, y su opinión sobre los transgénicos es positiva.






Después de preguntar por la opinión, preguntamos por la intención del encuestado a comer alimentos transgénicos. Un porcentaje alto (73%) aseguró que no le importaría tomar alimentos transgénicos, lo cual choca con el 52% de encuestados que piensan que estos alimentos son buenos. Por otra parte, un 17% preferiría no tomarlos.
Después de esta pregunta, se proporcionó a los encuestados la definición de alimento transgénico, y se les preguntó si su opinión sobre los transgénicos había cambiado. Juntando el 52,7 % de personas que mantiene que son buenos, y el 25,3% de personas cuya opinión ha mejorado, se observa un aumento claro de personas que piensan que los alimentos transgénicos son positivos. Aún así, aún hay un 12,7% de gente que todavía piensa que los alimentos transgénicos son perjudiciales.

En relación con la pregunta anterior, se desglosó la información obtenida según la procedencia de la fuente de lectura de los encuestados. El dato más interesante es que el 35% de las personas que no leen tienen ahora una opinión más positiva sobre los alimentos transgénicos.



También se volvió a preguntar a los encuestados si estarían dispuestos a consumir alimentos transgénicos, observando un leve aumento de la población que ha contestado que sí los consumiría.


Después de esta serie de preguntas, se comentó a los encuestados acerca de la legislación de transgénicos en otros lugares: América, Oceanía... y se les preguntó sin pensaban que la legislación en Europa debía ser menos exigente. Un 53% pensaba que sí, mientras que un 19% pensaba que no debía cambiarse, y otro 19% que no debía cambiarse, pero tampoco debería ser tan estricta.


En otro orden de cosas, se volvió a preguntar a los encuestados sobre si pensaban que una serie de noticias se basaban en datos reales o no. Como se observa en el gráfico de barras, las noticias “Aprobado el primer animal transgénico para consumo humano. EEUU da luz verde a un salmón modificado genéticamente para crecer al doble de velocidad" y “Trigo con 10 veces más fibra” son las más escogidas. Destacar la disminución en el número de personas que escogieron la noticia “Porqué los cultivos transgénicos son una amenaza para los campesinos, la soberanía alimentaria, la salud y la biodiversidad en el planeta", la cual no está basada en datos reales.

Continuando con el mundo mediático, se preguntó a los encuestados sobre la visión ofrecida por los medios de comunicación acerca de los transgénicos. El 78% piensa que estos se han dedicado a dar la voz de alarma frente a dar información objetiva.


Se pasó, por último, a preguntar a los encuestados acerca de la técnica CRISPR. Primero se preguntó si estos sabían que era esta técnica, y si lo sabían, de donde habían sacado la información. Aquellos que sí sabían que era, o lo habían escuchado alguna vez, suman un 53% de los encuestados, mientras que el otro 47% no sabía que era. La mayoría de las personas que si sabían que era lo sabían gracias a la divulgación científica (44,4%) y a la literatura especializada (29,6%).


Después se puso al día a los encuestados ofreciendo un poco de información sobre CRISPR, y se les preguntó si pensaban que debía ser legislada al igual que otras técnicas utilizadas para producir alimentos transgénicos. Se observa una gran diversidad de respuestas, siendo la mayoritaria “No tengo suficiente información”. Además, se desgloso esta información según la procedencia de la información previa sobre CRISPR.




Por último, se preguntó al encuestado si piensa que la legislación actual de CRISPR debería ser revisada en pos de una regulación más justa.






Un 50,2% respondieron que sí, mientras que un 31,4% piensa que debería cambiarse, pero no sabría decir cómo. Esta información se desglosó según la procedencia de la información del encuestado y según si CRISPR debe o no debe legislarse como los transgénicos. La gente que obtiene información a partir de la divulgación científica y a partir de literatura especializada parece más a favor de revisar la legislación sobre CRISPR.

Para terminar, ¡gracias de nuevo por participar con nosotros en esta divertida aventura!












Analizando encuestas 1: ¿Cuánto se sabe realmente de los transgénicos?

Como ya sabéis, durante estos dos meses hemos publicados distintos post de temas muy variopintos: entrevistas, distintos transgénicos, os comentamos legislación y también empresas que trabajan con transgénicos. Sin embargo, hoy os traemos un post distinto. Recordando los principios de este trabajo, os pasamos dos encuestas sobre los transgénicos. 

La primera encuesta la publicamos el 6 de noviembre y tenía como objetivo conocer qué opiniones y conocimientos había sobre los transgénicos. Una semana después difundimos una segunda encuesta en la que proporcionábamos una pequeña explicación sobre los transgénicos, su legislación o nuevas tecnologías (CRISPR/Cas9, una maquinaria capaz de editar material genético que está revolucionando la transgénesis, de la que podéis saber más aquí). Cerramos ambas encuestas el 10 de diciembre, consiguiendo un total de 703 respuestas en la primera encuesta y 245 respuestas en la segunda. No sabemos qué pudo ocurrir en la segunda encuesta, pero sigue siendo una buena cantidad de respuestas. Ahora vamos a diseccionar estas encuestas para sacar alguna conclusión interesante y reírnos un poco.

ENCUESTA 1:

La población tipo de esta encuesta fue de gente de nuestra edad, entre los 17 y los 25 años y con un nivel de estudios universitario (o estudiando el grado o terminado hace poco).

También hay una gran cantidad de personas de mediana edad y con estudios más allá de los obligatorios. Dado que la encuesta se difundió por nuestras redes sociales y por WhatsApp, es lógico que lo que más contestara fuera gente de nuestra edad. En cuanto al tipo de estudios, en 2 de cada 3 universitarios los estudios pertenecían a una rama de ciencias de la salud o ciencias experimentales, por lo que podemos esperar un elevado conocimiento de los transgénicos.

Una gran parte de los encuestados (66%) lee noticias del ámbito científico, que se desglosan como veis en la gráfica de abajo, siendo la mayoría de lecturas artículos científicos como tal, que son seguidos muy de cerca por la divulgación científica. 

Un concepto que nos parecía interesante es qué tipo de producto le viene a la gente a la cabeza cuando aparece la palabra transgénico en una conversación. Por ello realizamos la pregunta que veis aquí debajo.
Podemos ver cómo una gran mayoría de los encuestados se ha decantado por “Alimento para consumo humano de origen vegetal”. Los transgénicos más conocidos son vegetales (arroz dorado, maíz Bt), por lo que tiene mucho sentido que esta respuesta sea la más escogida. Sin embargo, como ya os hemos explicado en posts anteriores, un transgénico puede ser un vegetal (soja RR), un animal (Salmón AquaAdvantage), puede ser para consumo animal si se utiliza en pienso o puede ser también un producto farmacéutico aunque no lo parezca (la insulina). Se pueden considerar algunos de los componentes de los detergentes como “transgénicos” si nos ponemos tremendamente exquisitos, pero mejor lo obviaremos. Solamente un 6,1% de los encuestados no asocia la palabra transgénico a ninguno de esos términos, lo cual es reconfortante. Lo peor para cualquier término científico es que no se conozca y, para bien o para mal, casi todo el mundo asocia “transgénico” a algo, y eso es porque le suena.


Aquí vemos un desglose de a qué se asocia la palabra transgénico en función de si se lee o no literatura científica y dónde se lee esta última. En puridad, se ve como cuanto más general es el medio del que se recibe la información, más se asocia a los transgénicos con las plantas. Lo que cambia en función de la lectura o no y de su procedencia es la relación dentro de la pareja Producto vegetal para humanos-Producto para animales, en la que se lleva más votos “Producto vegetal para humanos”, pero cuanto menos se lee, mayor es la diferencia. También hicimos un desglose en función del nivel de estudios, pero la diferencia no fue significativa. El trío de respuestas finales (Producto cosmético-Producto de limpieza-Ns/Nc), que son las más incorrectas, alcanzaron porcentajes en torno al 10%.

Aquí tenemos una de las preguntas clave de la encuesta, la opinión sobre los transgénicos. Casi la mitad de los encuestados os declaráis a favor de los transgénicos, pero prefiero centrarme en ese 31% que cree que necesita más información. Nos alegra saber que hay gente que es lo suficientemente crítica como para saber que no tiene la suficiente información como para formarse una opinión. Sin embargo, habrá respuestas en las que veremos como parte de este sector se posiciona. 


En esta gráfica podemos ver un desglose de la opinión sobre los transgénicos en función de la fuente de información. Respecto a la gente que opina que son buenos, vemos como el mayor porcentaje se encuentra en los que leen revistas especializadas frente a Internet o la prensa general, donde el porcentaje de personas que creen que son buenos se encuentra por debajo de la media global y se observa una gran cantidad de gente que cree que necesita más información. 

Aquí vemos como la llegada de información se produce mayoritariamente desde Internet, mientras que el resto de canales presentan un peso similar. Juntando las dos últimas figuras podemos deducir por qué existe una gran parte de los encuestados creen que necesitan más información. 
En cuanto a la definición de transgénico, la mayoría de los encuestados contestaron la respuesta correcta.

Vemos que la alteración de la biodiversidad es la opción más escogida como posibles efectos perjudiciales de los transgénicos. Un importante porcentaje de personas consideran que los transgénicos no tienen efectos perjudiciales. Como os hemos explicado a lo largo de estos 2 meses, los transgénicos son completamente seguros tanto para nosotros como para el medio ambiente.


Estas gráficas nos relacionan la opinión que se tiene sobre los transgénicos con los posibles efectos perjudiciales que puedan tener. Destacar cómo las personas que consideran que los transgénicos son malos presentan un muy elevado porcentaje de gente que opina que pueden provocar cáncer o enfermedades, lo cual es completamente falso. Se observa también el elevado porcentaje de gente que cree que no tienen efectos perjudiciales entre los que opinan que los transgénicos son buenos.
En la pregunta sobre los efectos beneficiosos de los transgénicos encontramos que hay una gran diferencia de opinión en esta pregunta, la opción “Mejoran el rendimiento y la calidad de los cultivos” cuenta con la elección de 555 personas, mientras que la segunda opción más elegida es “Pueden mejorar la salud del consumidor” con 194 personas, muy alejada de la anterior. En este caso la opción minoritaria es “Ninguno”. Destacar también una comparación entre las preguntas de los efectos perjudiciales y beneficiosos. En estas podemos ver que la gente que opina que los transgénicos no presentan efectos beneficiosos es 3 veces menor que los que creen que no tienen efectos perjudiciales (53 vs 154), lo cual muestra que nuestros encuestados se inclinan a tener opiniones positivas sobre los transgénicos, posiblemente porque la población de encuestados sea mayoritariamente gente con estudios universitarios del ámbito científico.
Llegamos a mi pregunta favorita. En esta, presentamos una lista con distintos alimentos transgénicos, algunos inventados y algunos reales. El alimento más identificado es el “Maíz BT”, con un 46%, seguido por el “Arroz dorado” escogida por un 43%, ambos transgénicos existentes. En tercer lugar, aparece el Tomate E-432 (254 personas), el cual es un transgénico inventado. Quisimos incluirlo porque el E-432 es un aditivo alimentario y estamos acostumbrados a escucharlo, por lo que es más posible que en una noticia falsa o alarmista incluyan transgénicos de este tipo antes que la soja RR (227 respuestas) o el arroz rico en hierro (158 respuestas), que son los otros dos transgénicos reales de la encuesta. A la cola encontramos el “Vino antociano” y el “Fuet con fuetina”, que son alimentos completamente inventados, pero que se nota a la legua que lo son. Sin embargo, la patata High Quality fue bastante escogida. Destacar que casi un 20% de los encuestados no reconoció ningún transgénico de la lista. Si indagamos un poco más en esta pregunta, atendemos a esta gráfica de debajo, que nos separa la elección de transgénicos en función del nivel de estudios.


Podemos ver la gran diferencia de elección del "Vino Antociano" entre la gente con estudios básicos y el resto. Es posible que esto sea porque se dice y bendice los componentes del vino, las antocianinas, diciendo que son antioxidantes y que pueden prevenir el cáncer (lo cual es cierto, pero no como nos lo venden. Si queréis saber más, podéis entrar en esta entrevista a Fabián Guillén, profesor de la UMH. Podemos ver cómo el arroz dorado y el maíz BT destacan por encima de la media en los estudiantes universitarios, pegando un bajón en la gente con estudios básicos. En la gente con estudios básicos destaca también la opción "Ninguno", mostrando como estos temas se tratan más avanzado el sistema educativo.

Si entramos a separar estas elecciones en función de la proveniencia de la información, obtenemos la gráfica inferior.


Podemos ver como el porcentaje de gente a la que no le suena ningún transgénico es mucho más pequeña en la gente que lee "Revistas especializadas" que en el resto, como es lógico. Destacar la bajada general que aparece en los encuestados cuya fuente principal de información es Internet.

En cuanto a la opinión sobre las noticias, podemos ver cómo las opciones menos escogidas fueron las noticias menos veraces de manera general. Destacar que un número considerable de encuestados (200 personas) cree que la noticia con el titular "Porqué los cultivos transgénicos son una amenaza para los campesinos, la soberanía alimentaria, la salud y la biodiversidad en el planeta" es cierta, cuando eso no está ni cerca de la verdad.
Me gustaría poner este gráfico, el cual nos relaciona las noticias que los encuestados creen con base científica frente a las fuentes de información. Podemos ver como las noticias alarmistas y falsas (de color naranja y rosa) aumentan en la gente que tiene la prensa general como fuente de información, lo cual puede indicar una tendencia de la prensa frente a los transgénicos que no le hace ningún bien a nadie. También se ve la bajada en la elección del arroz dorado (azul oscuro) como real, lo cual se relaciona con los boicots continuados de grupos ecologistas como Greenpeace.

Si queréis enteraros de cómo cambia la opinión cuando la gente recibe información veraz, entrad en el post de la segunda encuesta.

jueves, 9 de enero de 2020

Desmintiendo a Greenpeace 1: No existen transgénicos ocultos.

Cuando pensamos en activismo o ecologismo, Greenpeace suele ser de las primeras palabras que nos viene a la cabeza. Esta organización, según ellos mismos se definida como “una organización ecologista y pacifista internacional, económica y políticamente independiente, que no acepta donaciones ni presiones de gobiernos, partidos políticos o empresas”. Es conocida a nivel mundial y lucha por distintas causas. Unos de sus puntos de conflicto son los transgénicos. No en vano, hace 4 años (2016) más de 100 premios Nobel de distintas modalidades (Química, Física, Medicina…) redactaron una carta a Greenpeace pidiendo que dejara de bloquear el desarrollo y la introducción de los transgénicos en general y del arroz dorado en particular. Si bien es cierto que existen temas en los que Greenpeace puede destacar por su buen hacer, los alimentos transgénicos no es uno de ellos. En estos posts vamos a navegar por la página de Greenpeace para desmentir las falacias sobre transgénicos.

Si buscas la palabra “transgénico” en la página de Greenpeace España, aparecen un total de 3 resultados relevantes que vamos a comentar a continuación. En cada titular está el link a la página de Greenpeace por si no lo veis bien en la imagen.

¿Es “almidón modificado” un ingrediente transgénico? (Año 2017)

En este comentario dicen que desde las distintas instituciones no se asume con seriedad el tema del etiquetado de transgénicos. Esto es una mentira. Lo que ocurre es que si el producto transgénico no supera el 0,5% del total del alimento no se está en la obligación de indicarlo. Esto sigue las mismas directrices que otros etiquetados como “Bajo en sal”, “Sin grasa”, “Sin lactosa”. En la industria alimentaria existen unos márgenes, unos límites de concentración a partir de los cuales se debe indicar su presencia en el alimento (en el caso de los transgénicos) o se puede indicar su ausencia (Sin grasa). Destacar que muchos productos no señalan que tienen un 0,5% o menos de transgénicos por culpa del rechazo de los consumidores. Dada la desinformación, muchos consumidores sienten un rechazo hacia los transgénicos, por lo que etiquetarlo cuando no es estrictamente necesario no supone ningún beneficio para la marca. Esta mentalidad podría invertirse si se dejara la demagogia a un lado y se informara a la población debidamente y sin alarmismo.

El pescado, las frutas y hortalizas que consumimos ¿pueden ser transgénicos? (Año 2017)

El problema que hay con estas declaraciones es que se está mintiendo al público. Cuando al final dice que “Greenpeace se opone a todas las investigaciones que se estén efectuando sin guardar las medidas de seguridad necesarias e imprescindibles…” está siendo falso. Como ya hemos comentado, Greenpeace se ha opuesto a la implantación de transgénicos en distintos países, como el hecho del arroz dorado (un producto transgénico con 20 años de estudios a sus espaldas y que se ha mejorado varias veces en pos de mejorar la calidad de vida de los países del tercer mundo), que argumentan que será el caballo de Troya de los transgénicos en el mundo al introducirse en Australia y Nueva Zelanda. Además, ya hemos comentado la carta que recibió por parte de más de 100 premios Nobel por querer frenar el avance científico al intentar bloquear la implantación de transgénicos. La comunidad científica se ha manifestado fervientemente en la seguridad, bonanza y capacidad de los transgénicos, palabras a las que esta organización ha hecho oídos sordos en multitud de ocasiones.

Mañana tendréis otra entrada en el blog con la segunda parte: Desmintiendo a Greenpeace 2: Liberación de OGM al medio ambiente.

viernes, 3 de enero de 2020

Tomates morados

El tomate es una de las frutas más populares del mundo. Es una fuente natural de antocianinas, moléculas de coloración roja, azul o púrpura, que tienen un efecto antioxidante sobre el organismo debido a su capacidad de desactivar los radicales libres que se producen de forma natural en el metabolismo. Estos radicales libres producen daños en las células por su alta reactividad, por lo que las antocianinas están relacionadas con la prevención de ciertas enfermedades causadas por estrés oxidativo. Esta característica es la razón por la que los científicos han centrado sus estudios en este alimento. 

Tomates morados, fuente de antioxidantes 

Gracias a técnicas de transgénesis, la profesora Cathie Martin y su equipo en John Innes Centre han conseguido desarrollar tomates transgénicos morados, los cuales acumulan gran cantidad de antocianinas. Estos tomates fueron obtenidos mediante la inclusión en su genoma de dos genes identificados en dos especies diferentes.



Uno de los genes es perteneciente a la planta modelo Arabidopsis thaliana, y se encarga de activar la ruta de biosíntesis de flavonoides en las células, un tipo de antocianinas de coloración naranja. 

El otro gen que se utilizó fue un factor de transcripción (proteína) de la familia de genes MYB, encargado de producir antocianinas (coloración azul) en las flores de la planta decorativa boca de dragón (Antirrhinum majus). 


Tras diversos estudios y combinaciones de genes, obtuvieron una variedad de tomate con un fruto de coloración índigo oscuro. Si bien es cierto que existen variedades naturales de tomates con coloración azulada, estos solo acumulan antocianinas en la piel, a diferencia de las variedades modificadas. Los tomates morados transgénicos pueden acumular hasta 100 veces más antocianinas que las variedades silvestres. 

La gran cantidad de antocianinas presentes en estos tomates les confiere una gran capacidad antioxidante, las cuales ayudan a reducir el riesgo de padecer cáncer. Para comprobar sus beneficios saludables, se alimentaron ratones propensos a desarrollar tumores con una dieta en la que se incluyeron estos tomates. Los resultados mostraron que los ratones alimentados a base de estos tomates tuvieron mayor esperanza de vida que los no tratados. No obstante, se necesitan realizar más pruebas para evaluar sus efectos beneficiosos en los seres humanos. 

La actitud restrictiva de la legislación europea frente a los organismos modificados genéticamente ha obligado a estos investigadores trasladar su investigación a países como Canadá, más permisivos en este ámbito. 

Hay que destacar que además de aumentar la producción de sustancias saludables en los tomates, también se está estudiando utilizar estos tomates transgénicos azules como “factorías” de vacunas, tolerógenos y otras proteínas, con fines terapéuticos. El color azul se utilizaría simplemente para diferenciarlos de las variedades comunes. Para este fin, se ha creado un proyecto de Genoma España para la secuenciación completa del genoma del tomate. En este proyecto participan 8 países, incluido el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP) de Valencia. 

Bibliografía 





lunes, 30 de diciembre de 2019

Naranjos transgénicos

Los cítricos como la naranja constituyen los árboles frutales más importantes y los que más se cultivan en el mundo, especialmente en España. Esto es así porque las naranjas contienen gran cantidad de sustancias funcionales muy beneficiosas para el metabolismo, destacando los antioxidantes como los carotenoides, flavonoides, polifenoles y vitamina C, que reducen el riesgo de enfermedades crónicas. 

Los problemas del cultivo de estos cítricos son su extenso tiempo de etapa vegetativa (no produce frutos), que puede durar de cuatro a doce años, y la aparición de ciertas enfermedades bacterianas, como el enverdecimiento o la cancrosis, que reducen su producción. No obstante, gracias a la Ingeniería Genética se ha conseguido producir cultivos capaces de resistir estas enfermedades y cuyos tiempos de floración son inferiores. 

Naranjos transgénicos resistentes a enfermedades

Los investigadores de la Universidad de Florida han desarrollado árboles de cítricos transgénicos resistentes a la enfermedad Huanglongbing, greening o enverdecimiento, que está causada por la bacteria Candidatus liberibacter asiaticus y es transmitida por el psílido asiático de los cítricos. Para ello, se incorporó un gen aislado de la planta modelo Arabidopsis thaliana (NPR1) a cultivares de naranja dulce. 


El resultado fue que estos árboles se mantuvieron libre de la enfermedad, incluso 36 meses después de ser plantados. 

La naranja dorada

Este proyecto fue desarrollado por tres grupos de investigación en España, concretamente en Valencia: Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA) y la empresa Biópolis. Estos grupos de investigación han obtenido naranjas que producen frutos en un menor tiempo y con una mayor concentración de β-caroteno en la pulpa (color amarillo intenso), precursor de la vitamina A. 

Para conseguirlo, los investigadores han transformado semillas de naranja para bloquear la expresión de un gen propio que codifica la β-caroteno hidroxilasa. Este enzima se encarga de convertir el β-caroteno en otras xantofilas con menor importancia nutricional, por lo que si se bloquea su expresión se acumulará β-caroteno en el fruto. Como resultado de esto también puede observarse que los frutos adquieren una tonalidad más intensa, ya que las moléculas como el β-caroteno proporcionan el color rojizo-anaranjado en las plantas. 


Al mismo tiempo, se ha sobreexpresado el gen CsFT (Flowering Locus T), encargado de la regulación de la transición hacia la floración y la formación de frutos. El producto de este gen actuaría como una “hormona” vegetal que controla el paso del crecimiento vegetativo al de floración, ya que cuando se acumula en una cierta cantidad provoca la formación de flores. Si nosotros lo obligamos a expresarse en grandes cantidades en los naranjos, estos darán frutos más tempranamente y los beneficios del cultivo serán mayores. 


El efecto antioxidante de las naranjas doradas ha sido comparado junto con otras variedades de naranjas en gusanos y se ha comprobado que proporcionan un 20% más de efecto. La mayor concentración de β-caroteno y el menor tiempo de obtención de frutos hacen de este transgénico una herramienta de mucha utilidad para combatir los efectos del estrés oxidativo que sufre nuestro organismo y que se ve agravado por la carencia de carotenos en la dieta, sobre todo en los países menos desarrollados que no tienen acceso a nutrientes de este tipo. 

Alternativas europeas ingeniosas

No hay que perder de vista que la legislación europea no aprueba la comercialización de este tipo de cultivos para alimentación humana. No obstante, algunos agricultores se han aprovechado de los efectos de estos transgénicos para reducir considerablemente el tiempo hasta la producción de frutos de los naranjos convencionales. Han plantado y dejado crecer las variedades transgénicas pero los frutos se obtienen a partir de injertos de variedades no transgénicas que se han implantado sobre su tronco. Lo que sucede es que la hormona sobreexpresada en la raíz del árbol transgénico se transporta hacia las ramas injertadas y acelera su producción de frutos. Dado que los frutos crecen en ramas de naranjos no transgénicos, su venta es totalmente legal. En otros países como Brasil o Estados unidos no es necesario realizar tanta parafernalia ya que su venta y consumo está aprobada. 

Bibliografía